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Buscan a contra corriente salvar a Vaquita Marina de la extinción

Con recortes presupuestales, menos personal, sin una estrategia clara y bajo el escrutinio internacional, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), tiene la misión a contra corriente de salvar a la vaquita marina de la extinción.

“Por nosotros, por esfuerzos y por instrucciones del señor presidente de la República no paramos, tenemos la indicación de trabajar fuerte”, aseguró la titular de la Profepa, Blanca Alicia Mendoza Vera.

En una de sus primeras entrevistas concedidas a un medio de comunicación, la doctora en Derecho sale al paso ante los cuestionamientos sobre la crisis que se vive en el Alto Golfo de California.

En esta carrera contra reloj, para evitar la desaparición del mamífero marino en mayor peligro del mundo, la encargada de procurar la justicia ambiental en el país debe detener primero el tráfico ilegal de pez Totoaba, la llamada “cocaína del mar”.

Una actividad ilícita donde se encuentran involucradas bandas del crimen organizado de México y la mafia China, lo que nos puede costar en el corto plazo mayores sanciones económicas por parte de Estados Unidos, que ya tiene un embargo pesquero contra los productos de la región, y sanciones comerciales por parte de los países miembros de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres).

A pesar de que la vigilancia es un punto medular para evitar que la vaquita siga muriendo ahogada en las redes de pesca prohibidas colocadas para capturar al pez Totoaba, en veda desde 1975, la Profepa sólo cuenta con cuatro inspectores para cuidar el Área de Refugio de la Vaquita Marina, que abarca mil 841 kilómetros cuadrados, donde cabe completa la Ciudad de México, que ocupa una superficie de mil 485 kilómetros cuadrados.

Los inspectores federales tienen un sueldo quincenal de cuatro mil doscientos pesos y no cuentan con instalaciones ni lanchas para trabajar, después de que el pasado 28 de marzo, una turba enardecida quemó el predio donde resguardaban las embarcaciones menores y redes decomisadas a pescadores furtivos, lo que impide que puedan realizar su labor.

Los números en el Alto Golfo de California hablan por sí solos, de diciembre de 2018 a septiembre de 2019, la Profepa aseguró únicamente dos embarcaciones menores, 45 redes de pesca, 103 buches de Totoaba y no puso a disposición a ningún presunto delincuente ambiental.

La titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente agregó que para el próximo año el presupuesto tendrá una disminución de cuatro por ciento parejo, es decir, que la misma reducción se aplicará a los recursos destinados a la vaquita marina, aun así, manifestó su confianza de que esta administración federal pasarán a la historia como el gobierno que logró salvar a la vaquita marina de la extinción.

Agencias