El colombiano desarrolló el sistema de comunicaciones de ‘El Chapo’ que luego fue usado en su contra.

¿Recuerdas qué hacías a los 21 años? Cuando le preguntan eso a Christian Rodríguez su respuesta es única en el mundo: a esa edad se convirtió en el ‘chico de sistemas’ de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, el capo mexicano más relevante de las últimas décadas.

Varias fueron las piezas involucradas en la caída del narcotraficante, desde las fuerzas de seguridad mexicanas hasta la DEA, pasando por los millones de dólares empleados en su búsqueda a lo largo de casi diez años. Sin embargo, fueron las conversaciones privadas de “El Chapo” que Rodríguez facilitó a las autoridades lo que finalmente desnudó la operación del Cártel de Sinaloa y ahora son el pilar de la fiscalía estadounidense en el juicio que tiene lugar contra Guzmán en una corte de Brooklyn, Nueva York.

Fue durante dos días en esa corte que Rodríguez, un colombiano sin demasiada educación formal en ingeniería o sistemas, reveló que al poco tiempo de cumplir 21 años fue recomendado al “Chapo” por Jorge Cifuentes, un traficante colombiano que tenía una larga relación con el cártel mexicano.

Rodríguez recibió inicialmente 100 mil dólares en 2008 para desarrollar una compleja red de telecomunicaciones para el que entonces era uno de los grupos criminales más poderosos y sanguinarios del país.

Meses más tarde, entregó resultados: un sistema privado de conversación y mensajería encriptada que funcionaba a través de internet.

Según el testimonio de Rodríguez, su red llegó a ser empleada por al menos un centenar de integrantes del cártel, quienes solo debían marcar tres números en sus teléfonos para ponerse en contacto con alguien de la organización. Ese mismo sistema se volvió en contra de los criminales cuando, tres años más tarde, Rodríguez accedió a convertirse en informante de las autoridades estadounidenses.

Gracias al hackeo que realizó de su propia creación, Rodríguez consiguió que el FBI y la DEA tuvieran acceso, casi en tiempo real, a las conversaciones de ‘El Chapo’ y sus cómplices e, incluso un poco más, como las pláticas que sostenía Guzmán con su esposa, Emma Coronel, y el resto de sus amantes.

Hoy, la fiscalía apuntala el caso en contra del capo sinaloense con la información obtenida de esas conversaciones y de otras interacciones que realizaron los criminales mexicanos a través los sistemas desarrollados por Rodríguez hace una década. Visto de otro modo, el criminal colombiano abrió la puerta más importante a la vida privada y delincuencial de quien hoy aguarda sentencia en Estados Unidos. “El Chapo” aprendió a la mala que siempre hay que tener contenta a la gente de sistemas.