“No paro de pensar en cómo hacerlo, fantaseo con hacérselo a gente que me atrae y que sé que ni de chiste se dejaría”

CIUDAD DE MÉXICO

En gustos se rompen géneros, sin embargo hay de gustos a gustos, unos más -mucho más- asquerosos que otros.

Aunque no lo creas, existen personas que se excitan con vómito ajeno.

Esta parafilia se llama Emetofilia, (conocida vulgarmente como “ducha romana”).

Se obtiene placer por el vómito ya sea viéndolo, induciéndolo o también teniendo fantasías al respecto.

Esto lo sabe bien Oscar, un joven de 32 años que algún día sueña con ser alguien importante en la política.

Vive en Madrid y le interesan la política y la ducha romana por igual. Algunos de sus conocidos no aprueban que sea un activo militante de base de cierto partido político nacional de derechas procediendo de un barrio humilde, pero sin duda habría unanimidad tanto en su entorno familiar como en el partido en reprobar su relación con la ducha romana.

Aunque él no tiene ningún puesto de responsabilidad orgánica en política, trabajar en eso lleva implícito aspirar a puestos de mayor responsabilidad, y aunque ya no es un un chavito, aún piensa en un futuro debut político en el Congreso, algún día.

Precisamente por eso se lamenta: si eres plomero, a nadie le importa lo que hagas en tu tiempo libre, con quién o cómo tengas sexo, pero si trabajas en política y aspiras a algo en un futuro, te la estás jugando con la ducha romana.

-¿Qué le ves de excitante a que te vomiten encima?

Que me vomiten no me interesa demasiado, cuando lo he hecho ha sido por devolver el favor. Pero en esto cada uno es distinto, en el foro hay quien se excita sólo oliendo el vómito de otros, hay de todo… Yo prefiero ser el que vomita, y hacerlo en la boca de otros. Generalmente chicas, pero también he vomitado en la boca de chicos. Antes participé en varios bukkakes, yo lo veo similar, pero lo malo del bukkake es que cuando te corres, ya todo te da igual, pero precisamente se organiza todo para lo que ocurre después de venirte: ver a la chica embarrada. Vomitar es lo más parecido a eyacular, porque una vez que viene el vómito ya no puedes parar, sientes como una palpitación en el esófago, y te quedas vacío y en paz mientras que ves delante de ti a una persona empapada de “de ti”. Pero, a diferencia del bukkake, tras eyacular, cuando vomitas tú sigues duro y puedes continuar teniendo sexo.

Mi fantasía es hacerlo en grupo, pero no es lo habitual, hacer un grupo cuesta mucho porque ya es bastante raro vomitarle a alguien, como para encima encontrar un grupo. Y en los bukkakes siempre hay el peligro de que la gente se raje a última hora y te dejen colgado, para hacer una ducha romana en grupo y que todo funcione hay que buscarse otros trucos. En grupo sólo he podido hacerlo tres veces en dos años, y siempre me han acabado echando a patadas.

El truco para hacer una orgía de ducha romana es ir a un local swinger (generalmente llevando pareja falsa, que cobra) y cuando la cosa se pone a tiro: vomitar, en mi caso en la boca o en los genitales de alguien. Pero pagas por la acompañante, pagas la entrada y el consumo… y si encuentras el momento de hacerlo te quedas con cara de tonto. En cuanto vomitas la gente se va a empezar a enfadar y es cuestión de minutos para que te corran. Tiene que darte tiempo de masturbarte un poco antes de que te corran, porque si te echan sin correrte no vale la pena: sales con la tripa revuelta, dolor de huevos, una golpiza del guardia del local, y encima sin dinero.

-¿Y cuando vomitas no te da para abajo el olor a vómito?

Al revés. Mientras sigas excitado todo va bien, si tú lo hueles, ella ni te cuento, y eso me gusta. Luego, cuando eyaculas y te quedas 10 segundos viendo dónde estás y lo que has hecho sólo piensas en lavarte y salir corriendo. Te empiezas a sentir un poco mierda y piensas ¿no debería haber dedicado este rato a algo más productivo? O por lo menos ese es mi caso. Luego me pongo paranoico, “¿y si alguien se entera, y si alguien me reconoce?” Si lo hago en un local swinger me siento fatal, pero no por el olor, sino por la vergüenza de hacerlo.

¿Tú mismo lo ves como algo vergonzoso?

Cuando acabo de hacerlo sí me da vergüenza. Pero el resto del tiempo no paro de pensar en cómo hacerlo, fantaseo con hacérselo a gente que me atrae y que sé que ni de chiste se dejaría.

-¿Alguna vez se lo has propuesto a tu pareja?

No tengo pareja, pero si la tuviera no creo que se me antojara. Tampoco es habitual querer hacer un bukkake con tu pareja. Esto no tiene nada que ver con la pareja. No soy psicólogo ni he hablado mucho sobre lo que puede significar todo esto, pero cuando pienso en vomitar a alguien, en el fondo lo que me gusta es verla por debajo de mí, recibiendo algo muy íntimo, muy “interno” y a la vez humillarla un poco con algo que se considera “asqueroso”, pero que en el fondo no es malo… es natural.

-Crees que existe algún vínculo entre soñar con un futuro político en el Congreso y que te guste vomitar sobre la gente?

No tiene nada que ver, eso es el chiste fácil… Me importa mi gente, quiero a mi ciudad y a mi país y quiero que todos tengan más y mejores oportunidades para ser felices, de eso trata la política. Lo que yo haga en mi vida privada no tiene nada que ver con mi trabajo y no le hago daño a nadie.

– tú mismo dices que has vomitado sobre personas que no querían que les vomitaras, en locales swinger. Esas personas tal vez no votarían por ti.

El sexo es algo animal. Nadie lo entiende y no se le puede analizar mucho más. Pero lo cierto es que hay gente que usa el vómito para pasarlo bien, no tiene nada de malo.

-¿Y salvo esas veces que lo hiciste en locales swinger, qué tipo de gente acepta recibir la ducha romana?

Igual que a mí me gusta dar, hay quienes quieren recibir, de hecho lo “normal” es querer recibir, provocarles el vómito con la felación, o con tu propia mano. El problema es que a mí me tiene que atraer la persona, y por lo general las tías que están en el foro o los grupos de Facebook de emetofilia no son mi ideal. A mí no me gustan las MILF entradas en kilos.Tengo claro que cuando lo quiero hacer a mi gusto tengo que pagar.

-Y también tienen sexo, o sólo ducha?

¡Sexo, claro que sí! Yo empiezo con sexo, luego ducha, y luego terminamos con sexo.