Este Día del Maestro, los docentes del país estrenarán reforma educativa sin aún consolidar la transformación de las escuelas normales, una de las instituciones de educación superior claves en su formación, y que, sin embargo, según los últimos estudios arrastran un retraso de más de 20 años en la actualización de sus planes de estudio y funcionamiento.

Docentes y expertos critican que la reforma educativa no haya establecido de manera puntual las estrategias para la modernización de estas escuelas, y que se traslade a las leyes secundarias la responsabilidad para definir la ruta.

Luego de que ayer 17 congresos locales aprobaron las modificaciones constitucionales en materia educativa, el Ejecutivo federal deberá, en un plazo no mayor a 180 días contados a partir de la entrada en vigor de la reforma educativa, definir una Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales. Es decir, el análisis aún está pendiente.

Ángel Díaz Barriga, investigador emérito del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, criticó que la discusión sobre la autonomía de las normales quedó en un segundo plano, por lo que sería hasta la definición de las leyes secundarias cuando se pugnen por mecanismos para que los directores de las escuelas normales sean seleccionados en un concurso y no designados por el gobierno federal o estatal, entre otros aspectos.

Será este 16 y 17 de mayo, en el Estado de México, cuando se celebrará el Congreso Nacional para el Fortalecimiento y transformación de las escuelas Normales Públicas, donde delegados docentes de todo el país expondrán sus demandas e inconformidades a la autoridad educativa federal.

Aurelio López, catedrático de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, criticó la premura para la conformación de los cuadros de delegados, así como que no sean abiertos con la participación de especialistas, investigadores, maestros de educación básica y de la sociedad en general.

LAS NUEVAS GENERACIONES

En los últimos 15 años la matrícula de alumnos en escuelas normales públicas se redujo de 200 mil 931 a 108 mil 555, según el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Estudiantes normalistas consideran que en parte se debe al rezago en la oferta educativa y la desvalorización de esta profesión.

Quizá por ello, quienes se encuentran en las escuelas normales piden al gobierno federal y sociedad que no se les vea como las “primarias chiquitas”, sino instituciones de educación superior formadoras de profesionistas.

Lucía Sánchez, estudiante de octavo semestre de la educación primaria en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros decidió ser maestra por el ejemplo de su tía, no obstante, una vez que se enfrentó a la realidad de la escuela normal concluyó que su formación no es del todo integral.

“Yo esperaría que se le diera la importancia a las normales. Dice el Presidente: fortalecer a las normales, pero en qué aspecto, ¿en lo económico, en infraestructura, en qué?, darle la importancia al maestro, porque nosotros formamos a las demás profesiones”, expresa.

Agencias