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Revelan el final del periodista saudí asesinado por guardaespaldas real

La Organización Nacional de Inteligencia de Turquía obtuvo las conversaciones entre los acusados del crimen del periodista saudita Jamal Khashoggi, cometido el 2 de octubre del año pasado en el Consulado General de Arabia Saudita en Estambul cuando Khashoggi ingresó al edificio diplomático para a recoger los documentos necesarios para tramitar su matrimonio con su prometida, Hatice Cengiz.

El primer tramo de los diálogos publicados este 10 de septiembre por el periódico turco Daily Sabah son entre Maher Abdulaziz Mutreb, uno de los líderes del grupo que participó del crimen, y el médico Salah Muhammed al Tubaigy, quien se encargó de desmembrar el cadáver. Ambos están entre las cinco personas que podrían ser condenadas a la pena de muerte.

“¿Es posible poner el cuerpo en una bolsa?”, preguntó Mutreb, 12 minutos antes de la llegada de Khashoggi al Consulado. “No. Es demasiado pesado, demasiado alto”, respondió el forense, quien agregó: “Siempre he trabajado con cadáveres. Sé cortar muy bien. Sin embargo, nunca he trabajado con un cuerpo caliente, pero también lo manejaré con facilidad”. “Después de que lo descuartice, envolverán las partes en bolsas de plástico, las pondrán en maletas y las sacarán”, siguió el médico.

Al final de la conversación, Mutreb preguntó si “el animal para el sacrificio” ya había llegado. “Está aquí”, le respondió una persona.

Cuando Khashoggi entró al Consulado fue llevado hasta el segundo piso, tomado de un brazo. Allí, Mutreb le advirtió que debían llevarlo a Riad, en cumplimiento de una orden de la Interpol. Luego, le pidió que le escribiera un mensaje a su hijo para decirle que estaba en Estambul y que no se preocupara si no podía localizarlo.

En medio de la discusión, Khashoggi habló de un “secuestro” y preguntó: “¿Cómo puede ocurrir semejante cosa en un consulado?”.

“Te pondremos a dormir”, continuó Mutreb, ante lo que la víctima les pidió que no le cerraran la boca porque tenía “asma”. “No lo hagan, me sofocarán”, fueron sus últimas palabras. Luego, fue asfixiado con una bolsa de plástico, que le pusieron en la cabeza.

En otra parte de la grabación, el agente pregunta al forense Mohammad Abdah Tubaigy, si puede desechar el cuerpo en una bolsa a lo que Tubaigy responde: es “demasiado pesado, muy alto también. Sé cortar muy bien, sin embargo, nunca he trabajado en un cuerpo cálido, pero lo lograré fácilmente”.

“Normalmente me pongo los audífonos y escucho música cuando corto cadáveres. Mientras bebo café y fumo. Vamos a hacer lo siguiente: a la que acabe de desmembrarlo, tú envuelves las partes con bolsas de plástico y después las sacas de aquí”. Se escuchó durante media hora el ruido de una sierra para realizar autopsias.

Finalmente, detalla el Daily Sabah, el cuerpo fue retirado del Consulado en cinco valijas y el destino de los restos se desconoce.

La preparación

Otro tramo de las grabaciones difundidas por la prensa turca ocurrió días antes e involucró al cónsul Mohamad al Otaibi, quien conversó telefónicamente con un funcionario de la oficina de Saud al Qahtani, quien es cercano al príncipe Mohamed bin Salmán.

En esa charla, el crimen de Khashoggi fue mencionado como “un asunto privado” y una misión “secreta”, que debía ser realizada por “uno de los funcionarios de la delegación”.

Este presunto vínculo va en línea con un informe de la ONU publicado en junio pasado, que asegura que existen “evidencias creíbles” para relacionar el crimen con el príncipe Bin Salmán y con otras autoridades de Arabia Saudita. Según la investigación, Khashoggi “fue víctima de una ejecución deliberada y premeditada, un asesinato extrajudicial del que el Estado de Arabia Saudita es responsable con arreglo a las normas internacionales de derechos humanos”.

 

AGENCIAS