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Testimonios Covid-19: Familia se contagió tras sepelio

El padre se encuentra hospitalizado y el resto se recupera y mantiene en aislamiento en su hogar

CIUDAD DE MÉXICO.

El pasado 27 de abril Francisco Ruiz y su esposa, Jazmín Ramírez, asistieron a un velorio en la alcaldía Iztapalapa y posteriormente al sepelio, en el panteón San Lorenzo, ubicado en la misma demarcación, una de las de mayor contagio del país.

Seis días después de acompañar a los deudos de un amigo que murió por cáncer, Francisco comenzó con temperatura de hasta 40 grados.

“Mi papá es un hombre sano. Antes de que comenzara el aislamiento dejó de trabajar su auto en Uber. Todo ese tiempo estuvo en casa con nosotras; el único día que salió fue el 27 de abril para ir a Iztapalapa al velorio y sepelio, regresó a casa, pero el domingo 3 de mayo la temperatura y el dolor de cabeza lo tiraron por completo.

Entonces decidimos llevarlo a una clínica en Iztacalco. Ahí lo atendieron bien y rápido, le practicaron la prueba del coronavirus y salió positivo.

Esa clínica es particular, entonces decidimos llevarlo al Hospital General de México, en la colonia Doctores. El trato fue pésimo: nos tuvieron más de ocho horas sin atendernos en epidemiología. Mi papá temblaba de frío; me quité el suéter para ponérselo en los pies y así pasaron las horas hasta que no soportó más y nos salimos, para entonces ya era de madrugada. Regresamos a casa a descansar un par de horas para después llevarlo a la clínica 30 del IMSS, en Iztacalco.

Mi hermana tiene seguro y por eso lo recibieron, desde entonces el está internado, lo reportan delicado, pero poco a poco ha mejorado”, dijo a Excélsior Katia, la hija menor.

Mientras Francisco permanece internado, el virus continúa en su casa: su esposa comenzó con dolor de cabeza y malestar general.

“Mi mamá comenzó con algunos síntomas del covid-19. De inmediato la llevamos, mi hermana y yo, a la clínica en Iztacalco donde atendieron a mi papá.

La revisó el médico, después le hicieron la prueba y más tarde nos avisaron que también tiene coronavirus, pero ella está aislada en su recámara en mi casa, bajo tratamiento médico. Afortunadamente, está bien; con los síntomas, pero cada día mejor”.

Yoselín, la hija mayor, ya comenzó a perder el olfato y después el gusto por la comida.

“Mi hermana tiene 24 años, trabaja en un despacho contable. De un momento a otro perdió el olfato por completo y de la comida a nada le encuentra sabor, después tenía como un cuadro de gripa.

Nuevamente, fuimos a la clínica en Iztacalco, el médico la revisó, nos dijo que también tiene coronavirus por haber estado en contacto con mi papá y mi mamá. Le mando varios medicamentos para inyectarse y otros para tomar.

Hasta hace un par de días la única que estaba bien era yo, e incluso salía por los alimentos y los medicamentos, pero finalmente el coronavirus me alcanzó: el médico de la clínica particular me revisó y lo confirmó; no es necesario hospitalizarme. Ahora sólo estamos bajo tratamiento”.

El tío Juan es quien ahora acerca a esta familia comida y medicamentos; todo lo deja en la ventana.

Agencias